Ya sabemos que el derecho a la educación es un derecho humano fundamental, reconocido internacionalmente y esencial para el desarrollo de cada niño y niña, así como para el progreso de la sociedad en su conjunto.
Pero millones de niños y niñas en todo el mundo, especialmente en regiones afectadas por conflictos, pobreza extrema, desastres naturales o con sistemas educativos débiles, no pueden asistir a la escuela o recibir una educación de calidad. Esto no solo obstaculiza su potencial individual, limitando sus oportunidades futuras de empleo y bienestar, sino que también perpetúa ciclos de pobreza y desigualdad, afectando el desarrollo sostenible de sus comunidades y países.
Como claustro, es crucial que reconozcamos la importancia de nuestra labor en la defensa y promoción de este derecho. Aunque nuestro contexto inmediato pueda parecer distante de las realidades más adversas, nuestro compromiso con una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo nuestro alumnado es una extensión directa de este principio universal para cada niño y niña, sin importar su origen o circunstancias.
Aweil está situada al noroeste de Sudán del Sur. Décadas de conflictos han sumido a la población en una situación de pobreza extrema. Se estima que más del 90% de la población vive bajo el umbral de la pobreza.
